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El cierre de servicios en IPS de Bogotá llevó a la Secretaría Distrital de Salud a activar planes de contingencia para sostener la atención, en un momento que la entidad asocia a problemas de flujo financiero por incumplimientos de pago de EPS a clínicas y hospitales.

Qué dice la Secretaría de Salud sobre la presión financiera

La Secretaría Distrital de Salud reportó suspensión y cierres de servicios en varias sedes de atención en la ciudad. Según la entidad, el patrón se repite: prestadores con dificultades para operar por carteras pendientes y retrasos en los pagos de EPS, intervenidas y no intervenidas, lo que termina afectando la oferta disponible para pacientes.

El secretario Distrital de Salud, Gerson Bermont, describió la coyuntura como "un momento de extrema tensión" por la falta de pago de las EPS hacia clínicas y hospitales. De acuerdo con el funcionario, esa falta de liquidez ha llevado a instituciones con trayectoria a restringir servicios por no contar con recursos para su operación básica.

Para la Secretaría, el riesgo sanitario aparece cuando los cierres o reducciones de capacidad comprometen servicios de alta complejidad y alta demanda. En su balance, alertó sobre impactos potenciales en urgencias, UCI, diálisis, hemodinamia, hospitalización y atención oncológica, que dependen de insumos, medicamentos, dispositivos y personal especializado.

Servicios suspendidos en Bogotá y efectos sobre el talento humano

Entre los casos informados, la Clínica del Trabajador notificó que desde el 26 de mayo suspenderá temporalmente el servicio de urgencias en su sede de la calle 161. La Clínica Medical, por su parte, suspendió desde el 5 de mayo servicios en las sedes Santa Juliana, Norte, Américas y Toberín, y en Kennedy se reportó el cierre de UCI adultos, cuidados intermedios, diálisis y hemodinamia.

La Liga Contra el Cáncer suspendió temporalmente desde el 4 de mayo sus servicios en la sede de la calle 116, en una situación asociada —según lo reportado— a falta de pago de EPS como Sanitas y Famisanar. En la Clínica Juan N. Corpas se informó reducción de camas de UCI y renuncias masivas de personal por falta de pago de salarios.

La Secretaría recordó que durante 2025 también se registraron cierres previos o reducción de capacidad en instituciones como la Clínica Ciudad Roma, la Clínica de Occidente, la Fundación Hospital San Carlos y el Hospital San Rafael. En conjunto, la entidad insistió en que el cuello de botella más sensible aparece cuando los retrasos financieros golpean nóminas, turnos y la permanencia de equipos clínicos.

Planes de contingencia y un llamado académico a un "plan de choque"

Ante este escenario, la Secretaría aseguró que la atención se mantiene a través de redes alternas de las EPS, aunque advirtió que pueden presentarse demoras mientras se reorganiza la red y se redistribuye la demanda. La priorización, explicó, se hará según riesgo clínico, con preferencia para pacientes en condiciones más graves.

Entre las medidas, el Distrito anunció refuerzo de la red pública. Informó que después del 15 de mayo se iniciará la atención de urgencias en el Hospital de Usme y se habilitarán 21 camas de hospitalización; para finales de junio se espera la apertura total, con cirugía, UCI y el resto de hospitalización. También señaló que los hospitales de Bosa y Kennedy ayudarán a mitigar la presión asistencial.

En paralelo, un comunicado firmado por facultades y centros de investigación de universidades como la EIA, Eafit, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Rosario alertó por el deterioro del sistema de salud en el país. El documento menciona desfinanciamiento progresivo, retrasos en flujos financieros y fallas en suministro de medicamentos, y pidió al Gobierno que asuma el 7 de agosto de 2026 adoptar desde el primer día un plan de choque financiero para sanear cartera hospitalaria, ajustar técnicamente la UPC y fortalecer la gestión de recursos desde la ADRES.