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La crisis por los F-16 en Perú escaló con la renuncia del canciller y del ministro de Defensa, en medio de cuestionamientos al proceso de compra de aviones de combate a Estados Unidos, y el Gobierno ya designó al embajador Carlos Pareja como nuevo jefe de la diplomacia.

Renuncias en cadena y relevo en la Cancillería

Las dimisiones abrieron un nuevo frente de inestabilidad política en el Ejecutivo, que quedó obligado a recomponer su equipo en un área sensible: la relación exterior y la conducción del sector Defensa. El relevo llegó con el nombramiento de Carlos Pareja, embajador de carrera, como nuevo ministro de Relaciones Exteriores.

El episodio se desató por el proceso de adquisición de aviones de combate F-16 a Estados Unidos, una operación que generó críticas y tensiones dentro del propio aparato estatal. La controversia se trasladó al plano político y derivó en cambios inmediatos en el gabinete, con impacto directo en la conducción de la política exterior y de defensa.

Cuestionamientos al proceso de compra y presión sobre el Ejecutivo

El foco de la crisis está puesto en cómo se condujo la compra de los F-16 y en las decisiones adoptadas alrededor de esa negociación. La polémica se intensificó en un contexto de alta exposición pública del tema, con la discusión instalada mientras se realizaban actividades aeronáuticas en Lima, lo que amplificó el costo político del episodio.

Con el nuevo canciller ya en funciones, el Gobierno enfrenta el desafío inmediato de contener el daño político y ordenar la gestión del expediente de defensa que detonó las renuncias. La continuidad del proceso y sus próximos pasos quedan ahora bajo escrutinio, en un escenario en el que cualquier definición sobre la compra tendrá efectos directos sobre la estabilidad del gabinete.