Comparte este contenido

La crisis energética en Europa tiene dos pinzas de presión simultáneas sobre la ciudadanía, pues no solo aumentan las cuentas de gas y electricidad, sino también directamente los alimentos.

La pastelería Brioche pasquier, ubicada a una hora de Londres, ha visto crecer en al menos 50% los precios de cada producto que sale de sus hornos de gas, ejemplifica un reportaje de Bloomberg.

Huevo, mantequilla y azúcar, ingredientes centrales en la cocción de panes franceses, también padecen aumentos de precios que desafían a la empresa tanto como el crecimiento de las cuentas energéticas, como una consecuencia de las sanciones impuestas al mercado energético ruso, entre otros factores.

Estos desafíos económicos para los productores de alimentos golpean a los clientes, en un momento en que el Banco de Inglaterra estima que la inflación en la isla alcanzará un tope de 13% este 2022.

Aceites vegetales y trigo son otros de los comestibles que han visto crecer sus precios como consecuencia del conflicto entre Rusia y Ucrania, dos de los principales productores de grano del planeta.

Los aumentos en el precio del gas, carbón y electricidad, que afectan a los productores de alimentos, no han alcanzado su condición más grave, de cara a un invierno que previsible disparará la demanda de combustibles para generar calor.

El invierno en Europa generará transformaciones mientras siguen aumentando los costos de producción, estimó la cabeza de ED&F Man, Kona Haque, a cargo del comercio de mercancías.

Empresas dedicadas a la transformación de granos en aceites de cocina en el Reino Unido y Europa están migrando la producción a zonas con costos más bajos en energéticos.

Al mismo tiempo que desaceleran sus operaciones, en un escenario en que el procesamiento de aceite de semillas en la isla ha caído en un 3,2%, el índice más bajo desde 2019.

La Unión Europea, ante este escenario, aprobó un paquete de 110 millones de euros  para apoyar empresas del sector agricultor afectadas por los aumentos en las facturas de energía, fertilizantes y otras materias primas, como consecuencia de la situación entre Kiev y Moscú.

No obstante, es posible que firmas productoras de alimentos que requieren altos consumos energéticos sean forzadas a cerrar en Europa ante un ejercicio coordinado de racionamiento de gas natural.

Alemania ha implementado ya un plan de emergencia a tres fases, donde uno de los pasos podría ser este cierre de industrias alimenticias, y el Reino Unido ha aplicado planes de reducción similares, ambas medidas que podrían incluso empeorar los escenarios y derivar en un aumento aún mayor en el precio de los alimentos.

«No estamos administrando un casino, estamos produciendo comida, lo que nos da una enorme responsabilidad de hacerlo bien», declaró el vicepresidente de la refinería azucarera Tate & Lyle Sugars, Gerald Mason.

Con la información de Sputnik