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Cerca de 52 muertos y 34 heridos dejó en las últimas horas un motín en la madrugada de este martes en la cárcel de Tuluá (Valle del Cauca), según informaron las autoridades, en una tragedia de proporciones mayores.

De acuerdo con las primeras versiones, el suceso se dio en el pabellón número 8 del establecimiento carcelario, cuando en un intento de fuga algunos presos habrían ocasionado un incendio que se salió de control y causó el deceso.

En este lugar, según manifestó el general Tito Castellanos, director del Inpec, a Blu Radio, se encontraban alrededor de 180 internos, entre sindicados y condenados de mediana seguridad. Una fuerte riña desencadenó este fatal desenlace.

Castellanos reveló que los efectivos carcelarios trataron de controlar el choque entre los privados de la libertad, pero estos empezaron a prenderles fuego a sus propios colchones; lo que ocasionó que las llamas se propagaran con velocidad por el pabellón.

La Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación indicaron que acompañaran a las familias de las víctimas que dejó esta tragedia, con presencia de sus funcionarios en terreno atendiendo las diferentes solicitudes de los familiares de las víctimas.

A través de su cuenta de Twitter, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, se pronunció acerca de esta tragedia y pidió al director del Inpec que se adelanten lo más pronto posible las investigaciones pertinentes para esclarecer lo acontecido en este centro penitenciario.

«Lamentamos los hechos ocurridos en la cárcel de Tuluá, Valle del Cauca. Estoy en contacto con el director del Inpec, general Tito Castellanos y he dado instrucciones para adelantar investigaciones que permitan esclarecer esta terrible situación. Mi solidaridad con las familias de las víctimas», indicó Duque.

Por su parte, el mandatario electo de los colombianos, Gustavo Petro Urrego, también expresó su preocupación por este hecho y anunció profundas reformas al sistema carcelario del país, en pro de brindar mayores condiciones a los presos.

«El Estado colombiano ha mirado la cárcel como un espacio de venganza y no de rehabilitación. Lo acontecido en Tuluá, como la masacre en La Modelo obliga a un replanteamiento completo de la política carcelería de cara a la humanización de la cárcel y la dignificación del preso», manifestó Petro.